Primera
regla del cuentacuentos:
¡Paciencia!
Primero aprenderemos a leer correctamente.
Cuando la prueba esté superada, le daremos
un poco más de movimiento. A esto se le
llamará narrar un cuento. Pero eso, vendrá
más tarde...
Érase
una vez...
Hace
muchos, muchos, muchísimos años, hubo
gente que contaba historias: Aedos, bardos, rapsodas,
juglares, trovadores, chamanes, griots, hakawati,
fabulatori, cuenteros...
Desde siempre, el ser humano ha vivido como necesidad
el deseo de contar historias y con ellas recrear
la experiencia, reconstruir el mundo y hacerlo más
acorde con sus deseos.
Contar historias fue siempre un modo de transmitir
valores culturales, visiones del mundo.
Cuando la escritura y la lectura no eran bienes
al alcance de todos, los portadores de la palabra,
ante público de todas las edades, reinventaban
el mundo, transmitían el saber de la época,
hacían reír y llorar a través
de leyendas, historias reales, poesías, canciones
y cuentos. Sus voces se escucharon con igual atención
en palacios y plazas, en los caminos, en ferias
y mercados o alrededor del fuego.
Pero, a medida que la gente aprendía a leer
y escribir, la figura del narrador de cuentos e
historias fue perdiendo importancia hasta casi desaparecer.
Sólo en pequeños lugares sobrevivió
la figura del cuentero y el arte de contar historias
se mantuvo vivo.
En un mundo y una época en la que la comunicación
entre las personas es cada vez menor por causa de
las prisas, el trabajo, el colegio, la falta de
tolerancia y comprensión, contar cuentos
supone una forma de comunicación en la cual,
usando voz, cuerpo y palabra, el ser humano comparte
con sus hermanos todo lo que realmente es.

¿Qué
contar?
No se
puede contar cualquier cuento, sino sólo
los cuentos en los cuales se cree. Es muy importante
contar la historia como si nos perteneciera, y
sintiendo que tenemos que compartirla con los
demás.
LA PRESENTACIÓN:
El comienzo
sirve para explicar al público rápidamente,
en qué lugar se desarrolla la historia,
en qué momento ocurrió, y cuáles
son los personajes del cuento.
Fórmulas
para comenzar:
-
Érase lo que era... - Érase que se
era...
- Había una vez... - Cierto día...
- Pues señor... - En un país lejano...
- En aquellos tiempos antiguos...
- Hace mucho tiempo...
- En tiempos de Mari Castaña...
En
esta parte se narra la verdadera historia del cuento,
siempre ordenada por orden cronológico, es
decir, siguiendo el orden en el tiempo.
Es
el momento de mayor magia del cuento, el más
importante. Cuando llega, el final se acerca: el
príncipe rescata a la princesa, el lobo se
come a Caperucita y el cazador le salva, Blancanieves
muerde la manzana y muere...
Es
el final de la historia, cuando todo se resuelve:
Blancanieves es devuelta a la vida por el beso del
príncipe, el lobo muere en el puchero de
los cerditos...
Fórmulas
de salida:
-
...y fueron felices, y comieron perdices.
- ...zapatito roto, usted me cuente otro.
- ...los cuentos se los lleva el viento.
- ...colorín colorado, este cuento se ha
acabado.
- ...esto es verdad y no miento, y como me lo contaron
lo cuento.
Y ahora...
¡vamos a LEER un cuento!
1. Hay
que leer el cuento cuantas veces sea necesario.
Primero en voz baja, subrayando y buscando en
el diccionario las palabras que no conozcamos.
Después en voz alta, VOOOCAAALIIIZAAANDOOO,
y leyendo muchas veces las palabras que más
nos cuesten decir (no vale saltárselas).
2. Es muy importante leer despacio, tranquilamente,
respirando profundamente, dando un toque misterioso
al cuento.
3. Como conocemos ya a los personajes, vamos a
ponerles una voz especial a cada uno: ¿qué
voz tendría Caperucita? ¿y su abuelita?
¿y el lobo...? Eso es darle expresividad
a la voz.
Sigue
estos pequeños consejitos sin saltarte
ningún paso y el éxito está
garantizado. Si lo logras podrás pasar
a la siguiente página.
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Fuente
utilizada Calligraph421 BT

